viernes, 24 de enero de 2014

Creencias potenciadoras VS Creencias limitadoras

En esta ocasión, auspiciado por un curso bastante interesante de "Coaching" que estoy realizando en estos momentos, y motivado por mi propia observación empírica de, como y cuanto nos influyen nuestros miedos e inseguridades a la hora de lograr nuestra realización personal, me gustaría desde mi humilde posición, hablaros de esas reglas según las cuales vivimos y que hemos construido en base a nuestras experiencias y que tanto nos cuesta cambiar, aún en nuestro propio beneficio.

En primer lugar abordaremos algunas de las creencias potenciadoras más destacadas:

"Si quieres comprender, actúa."
De poco o nada nos servirá una actitud pasiva o contemplativa para la consecución de nuestros objetivos, sean cuales sean... consiste en avanzar hacia tus objetivos, vivir tus valores y poner a prueba tus creencias.

"No hay fracaso, tan solo aprendizaje."
No haber alcanzado nuestras metas significa únicamente que no las hemos alcanzado todavía. No se puede hablar de fracaso a menos que tiremos la toalla y abandonemos, y esa elección solo depende de nosotros.

"Tenemos todos los recursos que necesitamos, o podemos crearlos."
No hay personas sin recursos, tan sólo hay estados mentales sin recursos.

"Todo comportamiento tiene un propósito."
Nuestras acciones siempre vienen motivadas por la obtención de algo, siempre nos movemos hacia alguna clase de objetivo aunque no seamos realmente conscientes de ello.

"Creamos nuestra propia realidad."
Todos tenemos diferentes experiencias, intereses, estados de ánimo, compromisos, gustos…de tal manera que nos formamos distintas creencias a partir de experiencias de nuestra vida, perseguimos distintos objetivos y tenemos valores diferentes. Todos estos aspectos constituyen las características principales de nuestros mapas mentales, actuando así, como si fuesen reales y configurando nuestra realidad subjetiva.

En el polo opuesto nos encontraríamos con las creencias limitadoras, que no son más que aquellas que actuando a modo de normas nos impiden lograr nuestros objetivos e igualmente vivir acorde con nuestros valores:

"Soy un perdedor, no sirvo para esto." 
"Nunca triunfaré en la vida."
"Soy mediocre." 
“Soy un fracasado”.
"Para salir adelante hay que sufrir."
"La gente tiene mas suerte que yo."
"Nunca consigo lo que quiero."

Las creencias limitadoras nos producen miedos, nos limitan , generalmente son creencias falsas que adquirimos como resultado de aprendizajes o conclusiones erróneas.
Nos predisponen a ser mediocres, a fracasar, no tener éxito... 

Os animo a que reviséis vuestro sistema de creencias, a que re-descubráis que os potencia y que os limita y... os arméis de valor para luchar por lo que siempre quisisteis y deseasteis conseguir y no os ancléis en aquello que os dijeron que teníais que hacer.




jueves, 2 de enero de 2014

Natación para bebés

Dentro de las estimulaciones a las que el niño puede someterse en su desarrollo, la actividad en el agua merece un apartado especial. Los recién nacidos disfrutan plenamente cuando se encuentran con sus padres en un entorno relajado de agua templada. Hay que tener bien presente que nuestro objetivo no es enseñarle a nadar sino a desarrollar y estimular capacidades en un medio muy adecuado como se trata del medio acuático. El agua posibilita movimientos imposibles de realizar por el bebé fuera del agua, de hecho, los bebés demuestran sus cualidades para disfrutar en el agua antes que de andar.

En esta etapa posee una serie de reflejos innatos que le harán más fácil su experiencia en el agua. El reflejo más conocido es el llamado reflejo de protección respiratoria, en el que se produce un bloqueo de la respiración cuando llega humedad a las vías respiratorias externas (boca y nariz), impidiendo de este modo que llegue agua a los pulmones.

Estudios demuestran que los niños que se han sometido desde sus inicios a estimulación en el agua resuelven con mayor éxito los test de inteligencia que aquellos que no han tenido dichas experiencias.

Debemos saber que el miedo al medio acuático se va desarrollando conforme el niño crece y es por eso que los niños de menos de un año se adaptan mejor que el resto. El secreto reside en crear en el bebé una sensación de seguridad y placer. Los padres deben transmitir esa sensación al bebé a través de sonrisas, movimientos lentos y un tono de voz calmado y dulce.

- ¿Cuándo puedo llevar a mi bebé a iniciar sus clases de natación?

A partir del tercer mes es un buen momento para llevar a nuestro bebé a una instalación en la que pueda interaccionar con otros niños bajo la guía de un tutor especializado.

Hay que tener en cuenta que la piel de un recién nacido, de días, es muy delicada y aunque las piscinas habilitadas para estas edades llevan la mitad de cloro que las piscinas normales es mejor esperar hasta el tercer mes para evitar problemas. No obstante, ya a partir de los doce días del nacimiento, se le puede enseñar al bebé ciertas habilidades en la bañera de casa, familiarizándolo con el medio y realizándole movimientos de pies y manos dentro del agua, aunque sin perder el contacto con él en ningún momento.
No debemos olvidar que podría ahogarse con la bañera medio llena en cuestión de segundos.

Es además muy aconsejable iniciar la actividad antes del año, pues es a partir del año cuando desaparecerá el instinto de bloqueo respiratorio antes mencionado.

- Beneficios:

· Mejora de sus capacidades motrices: El agua permite al bebé, que aún no es capaz de andar, moverse en el espacio con soltura y de forma segura.

· Fortalece el sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones. En el agua ejercitamos nuestro aparato respiratorio mejorando la oxigenación y la circulación sanguínea.

· Fortalece el sistema inmunológico.

· Mejora el coeficiente intelectual: Estudios entre niños que han tenido la suerte de vivir la experiencia del agua desde sus inicios revela que estos poseen una mejor percepción del mundo que les rodea que los niños que no han tenido la misma experiencia. El niño en el agua estimula su capacidad de aprendizaje influyendo positivamente en el desarrollo futuro.

· La relación afectiva entre bebé y padres se fortalece: El compartir junto al bebé sus primeras y estimulantes sensaciones en el agua hará crecer el amor y la confianza.

· Inicia la sociabilización de una manera relajada. Aprender desde tan pequeños a relacionarse con otros niños con sus mismas limitaciones y posibilidades le ayudará más adelante, en su edad adulta a integrarse de una forma más equilibrada con su entorno.

· Desarrolla habilidades de supervivencia.

· Armoniza su postura.

· Dota de mayor sentimiento de seguridad al niño.


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