sábado, 29 de marzo de 2014

Alcohol y deporte

¿Qué es?

El alcohol es una de las drogas más consumidas en nuestra sociedad, íntimamente ligada con la diversión y acompañamiento en nuestras actividades sociales lo que la ha contribuido a extender su consumo y que no esté socialmente mal visto, como si sería el caso de otras drogas.

Su principal componente, el etanol (CH3CH2OH) es un depresor del sistema nervioso central que adormece progresivamente nuestras funciones cerebrales y sensoriales.

Incidencia en el deporte

Un problema importante derivado del consumo de alcohol viene relacionado con los efectos que produce sobre la liberación de la hormona del crecimiento.
Esta hormona  juega un papel fundamental en la regeneración, reproducción y crecimiento de los tejidos del organismo, cuando sus niveles son bajos el desarrollo muscular no se llevará a cabo de forma óptima. 
Esta hormona es secretada principalmente durante las primeras horas de sueño en la noche y el alcohol tiende a interrumpir los ritmos naturales de nuestro sueño, por lo que la liberación de esta hormona disminuirá en su cantidad.

Otro factor a considerar es el efecto del alcohol sobre la testosterona.
La testosterona es otra hormona asociada con el crecimiento muscular y cuando consumimos alcohol se produce una sustancia tóxica en el hígado que disminuye la concentración de está en el cuerpo, resultando en una disminución del desarrollo muscular.

También su consumo incide directamente en nuestra recuperación muscular. Puesto que el alcohol es una toxina en el cuerpo, la energía se va a emplear en eliminar del sistema esa toxina y para recuperarse de los efectos negativos que ha tenido en los tejidos. Dado que esto lleva tiempo y las reservas de energía son limitadas, el cuerpo no tendrás la energía necesaria para recuperarse de los entrenamientos, por lo que nuestro rendimiento durante la actividad física se verá mermado.

La deshidratación es otro factor a tener en cuenta, ya que, el alcohol actúa como un diurético en el cuerpo, a menos que estés seguro de remplazar el exceso de líquido con agua u otra bebida no alcohólica que no contenga cafeína, el saldo natural de agua se verá afectado. La deshidratación conllevará desde la sensación de fatiga que causa bajo rendimiento físico, una mayor sensación de apetito hasta la interrupción de la capacidad de las células musculares para producir ATP (principal fuente de energía muscular).

Aparte de la energía ATP, la siguiente fuente de energía requerida para llevar a cabo  el trabajo muscular es el glucógeno muscular. Cuando se consumen bebidas alcohólicas, la síntesis de alcohol tendrá prioridad sobre la síntesis de glucógeno dando lugar a una disminución en las reservas de las células musculares.
Resultado, menos energía para entrenar y peor rendimiento.

Cuando se trata de actividades aeróbicas, el alcohol también afecta al rendimiento. Puede causar un aumento en la presión sanguínea en todo el cuerpo lo que se traducirá en un  incremento del ritmo cardíaco. Si contemplamos que nuestro corazón ya estará trabajando a un ritmo mayor durante las actividades aeróbicas, el estrés adicional del alcohol únicamente amplificará el ritmo cardíaco y provocará que nuestra capacidad aeróbica se vea mermada.

 Por último el consumo de alcohol supone un incremento de calorías (calorías vacías).
 Por lo general, las bebidas alcohólicas tienen un escaso o muchas veces nulo aporte nutritivo.


Conclusión

La ingesta de alcohol indudablemente repercutirá en una disminución de nuestro rendimiento físico y crecimiento muscular.
Lo aconsejable sería moderar el consumo del mismo y no excedernos en su ingesta… pero bueno, eso ya os toca decidirlo a vosotros, ¿no creéis?.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Logo

Logo